5 consejos si sales a correr por primera vez

5 consejos si sales a correr por primera vez

A pesar de ser un tópico de año nuevo, no podemos negar que el incremento de ejercicio físico sigue siendo uno de los propósitos más repetidos en esta recién estrenada cuesta de enero.

Y es que las comidas copiosas, el consumo de alcohol y los excesos de dulces navideños hacen que más de uno se vea obligado a encerrarse en un gimnasio, sin haber contemplado antes una alternativa más divertida, barata y que encierra multitud de beneficios para nuestra salud: salir a correr.

Con tan sólo una par de zapatillas de deporte y un poco de fuerza de voluntad, cualquier persona puede recorrer un pequeño circuito de quince minutos. En cualquier lugar y a cualquier hora. Ya no resulta extraño encontrarse por la calle a gente corriendo a las diez de la noche o a primera hora de la mañana.

Se puede practicar con amigos, en soledad, con compañeros del trabajo, junto a corredores profesionales: es un deporte que no exige un rutina concreta, por lo que se puede adaptar fácilmente a los gustos y objetivos de cada persona.

“Pero si nunca he entrenado antes, ¿cómo puedo correr sin morir en el intento?”

Tanto el corredor profesional de maratones, como cualquier participante de una carrera solidaria de cinco kilómetros, todos -sin excepción alguna-, han empezado haciendo lo mismo que el resto de los mortales: vencer la pereza poniéndose unas deportivas.

Si eres de los que ha sido capaz de superar este “primer ejercicio” (el más difícil de todos), no olvides tener en cuenta estos 5 consejos si sales a correr por primera vez:

  1. Ante todo, corre ligero pero abrigado: abrigarse para correr no significa añadir cinco mil capas a nuestro vestuario. Se trata de hacer una selección inteligente y prever situaciones que nos hagan sentir incómodos durante nuestro trayecto. En invierno se recomienda llevar muy bien protegida la cabeza para que el viento no afecte a nuestros oídos. Puede resultar bastante útil usar un gorro o una braga de esquiar. En este caso, si eres mujer, mantienes el pelo alejado de los ojos. Otra parte del cuerpo que también sufre bastante en invierno son las manos. Al permanecer quietas durante todo el recorrido, estas acaban helándose. Unos buenos guantes no nos pueden faltar antes de salir a correr.
  1. Estira bien si no quieres tener agujetas: los estiramientos antes del entrenamiento tienen múltiples beneficios. No sólo mejora la movilidad de las articulaciones o calienta los músculos. También reduce la posibilidad de lesiones, aumenta la frecuencia cardíaca y la producción de adrenalina. Es importante estirar las partes anteriores de los muslos, los músculos de las ingles y los tobillos. Haz tres repeticiones pausadas de 30 segundos. Nunca estires en frío y tampoco lo hagas hasta sentir dolor. Se trata de relajar el músculo, no de dañarlo.
  1. Corre el mismo kilometraje durante cuatro semanas: Aunque nos sintamos entusiasmados por haber vencido la pereza, no podemos caer en el error más común de todos: salir a correr como nunca lo había hecho antes. Darse un “atracón” de kilómetros sin haber entrenado previamente acaba siempre pasando factura: tres días de intensas agujetas, si hemos tenido la suerte de no habernos lesionado. Por esta razón, mucha gente asocia salir a correr con una especie de “tortura” que no merece sufrir, por eso lo abandona. Si queremos progresar y disfrutar de todos los beneficios de este ejercicio, tenemos que hacer que nuestro cuerpo se acostumbre poco a poco a esta nueva dinámica. Para ello, tenemos que ser constantes y realizar el mismo número de kilómetros durante las primeras cuatro semanas. Si fijamos tres kilómetros, no podemos ni aumentar ni disminuir el recorrido. Esta es la parte más dura de la iniciación, ya que requiere paciencia y control. Al principio nos costará llegar al tercer kilómetro pero, al poco tiempo, llegaremos de forma paulatina con menos esfuerzo. De esta forma estaremos desarrollando nuestro fondo. Una vez superada las cuatro semanas, podrás aumentar un 20% tu recorrido. El truco consiste en ser constantes y no dejar que el árbol nos impida ver el bosque.
  1. Si te cansas, no pares. Trata de respirar y reducir intensidad: si durante el trayecto notas que llevas cansancio acumulado o que te pesan las piernas, trata de no parar en seco. Es preferible trotar de forma suave hasta completar tu marca que abandonar por completo. Si estamos haciendo el mismo número de kilómetros durante cuatro semanas, nuestro cuerpo tiene que acostumbrarse a ello. Puede ser que un día estemos más cansados, pero no por ello tenemos que cesar la actividad. La sensación de fatiga se produce por la falta de oxígeno en tu cerebro. Si realizas varias respiraciones profundas y reduces el ritmo, notarás cómo tu cuerpo se va recomponiendo.
  1. Estira, hidrátate y disfruta del reto que has conseguido: una vez acabado el trayecto, es importante que vuelvas a repetir los estiramientos que hemos mencionado anteriormente. De esta manera, nos libramos de las temidas agujetas y relajamos todo nuestro cuerpo. Una vez completadas las tres repeticiones de 30 segundos, si te notas “desfallecido”, toma una pieza de fruta y abundante agua. Te recompondrá enseguida. Respira y disfruta del reto que has conseguido, ¡te lo has ganado!

Si tienes en cuenta estas cinco pautas, con un poco de fuerza de voluntad, este deporte puede engancharte hasta límites insospechados.

¿Quién dijo que no podrías ser el próximo participante de la Sansilvestre del 2015?

Desde ahora, tienes doce meses para conseguir el reto…



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