Automedicarse es siempre un error

Automedicarse es siempre un error

Con la llegada del frío, asistimos un año más al repunte de las enfermedades de vías respiratorias, básicamente el catarro común y otras virasis, hasta que, ya entrado el invierno llegue la gripe estacional. Momento óptimo para hablar de automedicación, especialmente en el uso de antibióticos, que a pesar de ser un tema que parece un poco reiterativo, sigue siendo una costumbre difícil de desarraigar. Y más, cuando hoy celebramos el Día Europeo del Uso Prudente de Antibióticos.

Automedicarse, es decir, tomar medicamentos por nuestra cuenta, sin que se haya hecho un diagnóstico por personal capacitado, es siempre un error. La mayor parte de las veces, gracias a Dios, a la naturaleza humana y a la inocuidad de muchos medicamentos, la automedicación no produce daños significativos. Eso sí, casi siempre habremos asumido un riesgo innecesario y realizado un gasto, lo pague quien lo pague, absolutamente evitable.

En el caso de los antibióticos, automedicarse tiene una especial significación, porque su mal uso no sólo nos puede afectar de modo individual, sino que son medicamentos que tienen un alto impacto ecológico. En las últimas décadas han ido apareciendo progresivamente un enorme número de gérmenes resistentes a los antibióticos, casi al mismo ritmo en que se ha reducido el número de nuevos antibióticos descubiertos.

Los antibióticos pueden ser mal empleados por muchos motivos, sobre todo porque se trate de una enfermedad que no responde a los antibióticos, como son las infecciones por virus o por otros gérmenes, pero también porque los usemos a una dosis inadecuada o por un tiempo no suficiente o excesivo.

En todas esas situaciones, al riesgo de que nos hagan daño, (todos los antibióticos tienen efectos indeseables) y la certeza de que tiramos el dinero, hay que añadir la posibilidad de que estemos contribuyendo a la aparición de nuevas cepas resistentes que compliquen cada vez más el tratamiento de las enfermedades infecciosas. Por desgracia ya existen cepas de gérmenes resistentes a todos los antibióticos de que se dispone en la actualidad.

Si queremos contribuir a frenar a los gérmenes multirresistentes y además ahorrarnos complicaciones, evitemos la automedicación, acudiendo al médico para que haga el diagnóstico adecuado y pueda prescribir aquello que realmente nos conviene.



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