10 ideas para aprovechar al máximo las vacaciones

10 ideas para aprovechar al máximo las vacaciones

Con la llegada del mes de agosto, muchos españoles inician las ansiadas vacaciones acudiendo a sus destinos turísticos. En estos días de primeros de mes, las carreteras se colapsan y las playas se abarrotan de familias con ganas de desconectar de la ciudad. El objetivo fundamental de este periodo no es otro que el de favorecer una actitud de descanso que permita la recuperación física y psíquica de la persona. Esa recuperación es necesaria tras un período laboral que se ha prolongado a lo largo de meses aunque se haya visto interrumpido de forma ocasional por otros momentos de vacaciones.

En la actualidad, esta faceta del descanso ha ido variando con el paso de los años. El aumento de los recursos económicos y la globalización han provocado que las personas conciban las vacaciones como un periodo para probar experiencias nuevas, así como para realizar una serie de actividades que aparentemente no pueden hacer durante el período laboral. Según el doctor Francisco Javier Lavilla, especialista del Servicio de Nefrología de la Clínica Universidad de Navarra, este aumento de actividad suele provocar cierto desgaste, por lo que muchas veces acabamos obteniendo el resultado contrario al deseado. Para ello, es importante saber qué tipo de vacaciones necesitamos en función de nuestro estado físico y psicológico. Por ello, debemos tener en cuenta las siguientes 10 ideas:

  • Reflexionar sobre nuestra situación actual: para una persona que ha sufrido un desgaste físico o psíquico, es suficiente un planteamiento relajado de las vacaciones durante las cuales prima esa recuperación. En cambio, para las personas que desean romper una rutina o buscar un estímulo, son más planteables unas vacaciones que incluyan algún tipo de viaje o la posibilidad de adquirir nuevas experiencias. El aprovechamiento de las vacaciones dependerá de los objetivos que hayamos establecido, por lo que es conveniente hacerse las siguientes preguntas:
    • ¿En qué medida necesito un verdadero descanso? 
    • ¿Cuál es mi estado físico y psíquico antes de las vacaciones? 
    • ¿Qué provecho quiero sacar de este período de tiempo? 
    • ¿De qué medios económicos dispongo?
  • Planificar un lugar de vacaciones apto para toda la familia: aunque las posibilidades de diversión son más amplias,  el desgaste físico y económico suele ser más acusado. Por más que nos atraiga conocer las ruinas romanas de esa ciudad, si no pensamos en la felicidad y diversión de todos los miembros de la familia, podemos acabar generando conflictos familiares. Si estamos optando por un destino turístico u otro, conviene escoger aquel que favorezca planes familiares para toda la familia. (parques infantiles, playas con poca corriente, lugares para hacer excursiones, piscinas..etc)
  • Considerar que son un tiempo de descanso: esta faceta es crucial para aquellas personas que han padecido una situación de estrés, desgaste o enfermedad. El cuerpo humano tiene una capacidad limitada para enfrentarse a un esfuerzo continuo. Esta resistencia debe regenerarse continuamente, pero si el gasto realizado supera esa capacidad de recuperación, es inevitable que se produzca una merma constante en las facultades físicas y psíquicas. No considerar el verano como una ocasión para conseguir esa recuperación podría ser peligroso en estas personas, aunque también sería importante plantear la posibilidad de enseñarles a calcular sus fuerzas y mejorar esa capacidad de recuperación, no sólo en verano, sino también a lo largo de todo el año.
  • Practicar hábitos de vida saludables (ejercicio físico): conseguir un buen descanso no requiere grandes inversiones o un planteamiento radical de ese período de vacaciones. Se trata de un momento ideal para practicar o iniciar aficiones al aire libre: paseos por la playa, excursiones por la montaña, visitar museos..
  • Disfrutar o buscar nuevas aficiones: aprovechar el tiempo para leer más, pintar, pescar o mejorar alguna destreza personal. Estar de vacaciones no supone no hacer nada, sino hacer algo con lo que “disfrutamos desconectando”.
  • Mantener un hábito dietético sano: las tapas, los helados o el exceso de cervezas y bebidas alcohólicas pueden pasarnos factura a nuestra salud. Para evitar los kilos extra del verano, mejor apostar por alimentos frescos que no nos produzcan digestiones pesadas (ensaladas, aumentar el consumo de pescado y fruta).
  • Intentar mantener los mismos horarios: tratar de levantarse y acostarse a la misma hora o tener un horario fijo de comidas no tiene porque resultar incompatibles con el descanso y las vacaciones. Muchas veces, precisamente la falta de un cierto orden hace que acabemos sufriendo cierto estrés, lo que puede afectarnos a la hora de disfrutar de este periodo.
  • Al finalizar las vacaciones vuelva progresivamente a la rutina: el cuerpo debe ir adaptándose poco a poco al ritmo laboral, por lo que no podemos forzarnos a empezar de nuevo con el mismo ritmo con el que nos fuimos.
  • Intentar mantener las aficiones iniciadas durante el verano: mantener lo paseos o no romper con la lectura. No es incompatible nuestra rutina diaria con todos aquellos recursos que nos han ayudado a descansar durante las vacaciones.
  • Seguir un orden de prioridades cuando nos incorporemos de nuevo a nuestra vida ordinaria: de lo contrario suelen aparecer pensamientos de frustración o desencanto a la hora de volver a la vida ordinaria.


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