Consejos para evitar el dolor de espalda

Consejos para evitar el dolor de espalda

Hablar de dolor de espalda es hablar de algo que cualquiera que haya superado la inocente adolescencia, e incluso una buena parte de los que no la han superado, conocen en primera persona. Casi todos hemos padecido, padecemos o sin duda padeceremos, dolor en alguno de los segmentos que componen nuestra columna vertebral, cervical, dorsal y lumbar.

No quisiera entrar en el tema de si el ser humano está o no hecho para la bipedestación, pero a ese hecho, ya algo peculiar, y al maltrato postural que nos empeñamos en dar a nuestra espalda, no resulta sorprendente que el dolor de espalda tenga una distribución tan universal.

No obstante, es importante distinguir el dolor de espalda mecánico, muy relacionado con las posturas, que suele aparecer al empezar el movimiento, después de estar mucho tiempo en una postura, y suele mejorar con el cambio postural y la actividad, de aquel otro inflamatorio, persistente, sin clara relación con la postura y que limita mucho el movimiento, que suele ser de origen inflamatorio. Por supuesto todo puede ser mucho más complicado y el dolor puede tener características difíciles de precisar.

El primer tipo de dolor es mucho más frecuente, y está desencadenado muchas veces por mala higiene postural, desde esas onerosas mochilas que cargan los estudiantes con su típica ausencia de garbo, hasta nuestra mala costumbre de sentarnos casi en horizontal y con un apoyo lumbar prácticamente inexistente, pasando por todo tipo de posturas forzadas a la hora de estudiar, ver la televisión, navegar frente al ordenador o hacer punto de cruz.

Como no puede ser de otra manera, su frecuencia aumenta conforme avanza la edad, especialmente si se acompaña de fenómenos de artrosis y si no se realiza una actividad física que potencie la musculatura paravertebral.

En el caso de las enfermedades inflamatorias que afectan a la columna, son por fortuna mucho menos frecuentes, aparecen muchas veces en personas jóvenes, y se acompañan en muchos casos de afectación de otras articulaciones o de signos de enfermedad a otros niveles.

Si tenemos dolor en la espalda, y dura más allá de lo que parece razonable, es mejor acudir a nuestro médico de familia para que valore la necesidad de hacer algún estudio diagnóstico. Pero lo más importante, como siempre, es prevenir. Buscar una postura siempre adecuada para la espalda, dormir sobre superficie dura y con almohada baja, evitar esfuerzos con el tronco flexionado y sentarse en sillas de respaldo recto y alto, sobre todo cuando vayamos a estar mucho tiempo sentados, puede ser suficiente para evitar muchas visitas al médico, radiografías innecesarias o antiinflamatorios superfluos.



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