Una rotura de menisco interno no le impide subir al Aconcagua

  • 7 abril 2017
  • Autor: Dr. Silberberg
  • Categoría: Actualidad
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Una rotura de menisco interno no le impide subir al Aconcagua

Ricardo de Alfonso, ingeniero de profesión y muy aficionado de la montaña, sufrió la lesión a pocos días ascender al Aconcagua.

Su afición comenzó cuando era niño, frecuentando una casa familiar en la Pedriza, al norte de Madrid. “Viendo alpinistas que se colgaban de paredes imposibles, terminé por imitarles”, relata. Hace once años, en un trekking por el Atlas marroquí, subió el M’Goun (4.071 m.). En ese momento descubrió la escalada en altura: “Me fascinó”.

El temor de cualquier montañero es sufrir una lesión en altura, donde la atención médica tarda en llegar más de lo deseado. A punto estuvo de vivir esta angustiosa situación Ricardo cuando percibió que algo no marchaba bien: “noté un chasquido en la rodilla y descubrí que tenía el menisco roto.  En ese momento, me di cuenta de que, a pesar de toda la preparación, no iba a poder ascender al Aconcagua porque, que te ocurra algo a 7.000 kilómetros de altura, es un hándicap. Por eso, es mejor pecar de prudente que de aventurado”.

Sufrió una lesión longitudinal de cuerno posterior que involucraba parte del cuerpo de menisco interno, lo que limitaba su actividad en la montaña. Tras el fracaso de un tratamiento conservador y con la idea de que Ricardo recuperase las condiciones para el deporte alpino, los profesionales del Departamento de Traumatología de la Clínica Universidad de Navarra en Madrid, liderados por el doctor José María Silberberg, optaron por realizarle una artroscopia con meniscectomía parcial interna.

“No había otra opción: era operar u operar”, asume el madrileño. Pero Ricardo, fiel a su pasión montañera, decidió no arrojar la toalla y retomar su sueño truncado. Así, gracias al trabajo de los especialistas, Ricardo recuperó en un corto plazo de tiempo las condiciones físicas que necesitaba para la expedición. “El Aconcagua era la meta y la tenía que hacer. Sin pasión no se puede hacer alta montaña”.

 



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