Choque femoroacetabular, “nueva” enfermedad de deportistas jóvenes

Choque femoroacetabular, “nueva” enfermedad de deportistas jóvenes

Él es Francisco Mozos, de 41 años, y fue el primer paciente que estuvo hospitalizado en la nueva sede de la Clínica en Madrid en el pasado mes de diciembre. Natural de Puertollano (Ciudad Real), Francisco sufría dolores en la cadera que le limitaban su actividad diaria desde principios del año pasado. Este puertollanense, trabajador en una empresa familiar, practica deporte con asiduidad en disciplinas tan variadas como gimnasio, natación, bici, elíptica….

Para encontrar una solución, visitó diferentes hospitales, pero en ninguno llegaron a determinarle la patología que padecía. De este modo llegó a la Clínica, donde el Dr. Silberberg, codirector del Departamento de Cirugía Ortopédica y Traumatología, y el Dr. Juan Ramón Prieto, especialista en patología de cadera y pelvis del mismo Departamento, le diagnosticaron un choque femoroacetabular. Se trata de una enfermedad bastante habitual en personas jóvenes y deportistas, como era su caso.

“El choque femoroacetabular es una patología frecuente en deportistas jóvenes, pero nueva en su diagnóstico, “porque hasta hace pocos años no estaba tipificada, es decir, no existía como tal”, Dr. Juan Ramón Prieto.

De hecho, a día de hoy, “no está englobada en la cultura médica ni en la sociedad, pero puede provocar artrosis precoz en los pacientes que la padecen”, añade.

El choque femoroacetabular es una lesión producida por un enfrentamiento entre el fémur y la pelvis al tener un “problema de espacio”, por lo que chocan entre sí dañando los tejidos blandos (labrum). “El diagnóstico es sencillo, con una exploración física ya podemos tener un juicio de sospecha. Para confirmarlo, es necesario hacer una radiografía, aunque si el médico no suele estar en contacto con esta patología, muchas veces la lesión pasa desapercibida con esta prueba.  Además, para saber si las partes blandas están dañadas, es necesario hacer una resonancia magnética específica, porque con una resonancia estándar no es posible detectar la lesión”, explica el Dr. Prieto.

En su caso particular, Francisco sufría una deformación en la cabeza del fémur, que era más prominente de lo normal, por lo que rozaba con los bordes del cotilo (cavidad articular) y lesionaba el labrum. Para tratar esta dolencia existen diferentes técnicas, como el mini-open (incisión de pocos centímetros) y la artroscopia de cadera. En su caso, los especialistas se decantaron por la última opción, la artroscopia, ya que se trata de una intervención mínimamente invasiva y, a diferencia del mini-open, permite el tratamiento global de la cadera.

“La cirugía tenía un doble objetivo: reparar la lesión del labrum y limar la deformación del fémur para que no rozase con el movimiento”, indica el Dr. Prieto. Tanto la intervención como el posoperatorio fue muy bueno y, a las tres horas de terminar la operación, Francisco ya podía caminar.

“La atención que he recibido en la Clínica ha sido increíble, tanto por parte de los médicos como por las enfermeras y sanitarios”, explica Francisco. Además, asegura que después de su experiencia recomendará la Clínica porque el diagnóstico de su lesión fue rápido y muy claro, lo que le permitió conocer su enfermedad y las posibles soluciones. “Pero, sobre todo, porque el trato humano que recibe la persona es sencillamente inmejorable”, añade.



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