Cómo cuidar nuestros oídos

Cómo cuidar nuestros oídos

Más del 5% de la población mundial padece pérdida de audición discapacitante según datos de la Organización Mundial de la Salud. La audición es esencial para el ser humano, ya que la capacidad de escucha afecta a la seguridad, comunicación, aprendizaje o memoria de cada persona. En definitiva, involucra a nuestra capacidad de integración tanto social como laboral o escolarmente. Por ello, el cuidado de nuestros oídos es clave para prevenir la aparición de posibles enfermedades auditivas.

A partir de los 30 años, la edad va a provocando una involución en los oídos, que progresivamente van perdiendo audición. Pese a que la genética juega un papel fundamental, se puede prestar atención a los factores ambientales, en especial, a la exposición al ruido. El Dr. Manuel Manrique, director del Departamento de Otorrinolaringología de la Clínica Universidad de Navarra, ofrece los siguientes consejos:

  1. Evitar la exposición a ruidos intensos, de presentación aguda o crónica, bien en ambientes laborales o por razones de ocio.
  2. Evitar realizar manipulaciones sobre los conductos auditivos relacionadas con maniobras de autolimpieza.
  3. No someterse a cambios bruscos e intensos de presión (buceo, viajes aéreos, etc) en el caso de presentar patología nasal aguda que cursa con congestión de la mucosa nasal y dificulta una correcta compensación de los cambios de la presión ambiental.
  4. Evitar la entrada de agua en los oídos en caso de padecer una perforación de la membrana timpánica o sufrir una inflamación de la piel de los conductos auditivos externos.
  5. Mantener controladas enfermedades que afectan al sistema cardiovascular (hipertensión arterial, diabetes, dislipemias, etc), por la potencial capacidad que estas enfermedades tienen en el deterioro del sistema auditivo.
  6. En el caso de existir una enfermedad que ya afecta a nuestros oídos, acudir tempranamente al especialista en otorrinolaringología. Esto prevendrá que dichas enfermedades alcancen una mayor gravedad y permitirá restaurar de manera temprana la estimulación del sistema auditivo. Este aspecto es esencial a la hora de obtener mejores resultados en los tratamientos que se puedan adoptar.

Autolimpieza no es sinónimo de cuidado

Uno de los consejos del especialista es evitar manipulaciones en el interior de los oídos, un hecho que muchas veces va asociado al uso de bastoncillos para limpiar el conducto auditivo y eliminar la cera. Sin embargo, esta limpieza está contraindicada de forma general.

“En las personas sanas, los oídos no precisan de limpiezas, dado que el propio oído es capaz de autolimpiarse”, reconoce el Dr. Manrique y añada que “puede resultar contraproducente llevar a cabo estas maniobras de limpieza”. El uso de bastoncillos u otros elementos de limpieza pueden conllevar otras afecciones. “Pueden generar pequeñas heridas que facilitan la aparición de infecciones, eliminan en exceso la cera (elemento de defensa para el oído) y, ocasionalmente, pueden producir traumatismos sobre las estructuras del oído”.



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